*Socorrito se horroriza de los delitos de la diputada

Desde donde esté, desde el cielo, donde se ganó un puesto de honor, la Señorita Socorro Romero Sánchez estaría horrorizada de ver la gran lista de delitos de la hoy diputada Olga Lucía Romero Garci Crespi.

La política no es más que una falsa imagen que se ostenta como abogada y veterinaria pero en el registro nacional de profesionistas no aparece ninguna cédula profesional a nombre de Mónica Caballero u Olga Lucía Romero Garci Crespi, como conocida desde que contendió políticamente.

Respecto a su nombre, no hay delito que perseguir, a menos que se le comprueben, más adelante delitos legislativos. El partido Movimiento Ciudadano demandó a la política por su identidad falsa. El apellido Romero le garantizó la simpatía del electorado y demostrar derechos sobre la herencia Romero Sánchez.

Abuso de poder, falsificación de pruebas, corrupción, intimidación, falsa identidad, nepotismo, desviación de recursos, enriquecimiento ilícito son algunos de los impunes delitos de esta mujer.

Pareciera que sus excelentes relaciones con el gobierno de Puebla explican la soberbia y ambición desmedida de esta cuasi-servidora, que sólo se sirve a sí misma. De su trabajo legislativo se dice muy poco!

Algunos de los abogados que defienden a la diputada tienen vínculos con el gobernador Barbosa en Puebla. Parece que dejarán de protegerla hasta que la administración termine. ¡El gobierno poblano se mueve por favoritismos descarados!

Socorrito definitivamente era muy diferente a Garci-Crespo. Como el agua y el aceite. Por eso jamás tuvieron contacto en vida. Nada las unió nunca.

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