Federico Arreola

La Comisión de Honestidad y Justicia de Morena debe echar del partido al senador que ya se pasó de vivillo. Si al partido Morena le paraliza el miedo a que Monreal crezca, más crecerá.

Desde hace ya bastante tiempo don Ricardo Monreal está trabajando como un senador de oposición tanto en el poder legislativo —donde tiene un poder desmesurado que le permite controlar una cantidad muy grande dinero— como en el partido Morena, al que insiste en sabotear.

Su tuit de ayer debe ser considerado no solo un acto de deslealtad extrema, sino un reto abierto al movimiento encabezado por el presidente López Obrador:

La Comisión de Honestidad y Justicia del partido de izquierda sanciona la indisciplina grave, que define como la “desobediencia, insubordinación o desacato sistemático y reincidente” a los documentos básicos de Morena y a las estrategias del movimiento obradorista. En tal conducta claramente ha caído el senador Monreal.

Hasta donde entiendo, la indisciplina grave se castiga con la expulsión de Morena. A los y las integrantes de la mencionada comisión no les debe temblar la mano, sobre todo para apoyar a legisladores morenistas que no encuentran la manera de detener los excesos de Monreal en el Senado.

Si no se le expulsa por miedo a hacer crecer a Monreal como candidato presidencial de oposición, se le tolerará que siga utilizando los muy cuantiosos recursos del Senado para financiar politiquería contra Morena y AMLO.

Es un secreto a voces en el poder legislativo que Ricardo Monreal prepara una sorpresa para AMLO Y la 4T: entregar a la oposición la presidencia de la indebidamente llamada cámara alta —creo que pertenecer a la cámara baja ofende a diputados y diputadas, ya que tienen la misma importancia que la gente del Senado; en fin—.

El hecho es que Monreal reconocer una realidad: nomás no ha dado el estirón su gallo para presidencia de la mesa directiva del Senado, el señor Alejandro Armenta. Ni siquiera la totalidad de senadores y senadoras del grupo monrealista votarían por esa persona.

Entonces, Monreal prepara su jugada más fuerte y que más puede dañar al proyecto de AMLO: impulsar al PAN para presidir el Senado, lo que significaría para el panismo controlar las dos cámaras del Congreso de la Unión. Sería una ofensa para el presidente López Obrador, quien ganó las elecciones con 30 millones de votos; ofensa muy seria para Andrés Manuel tener que gobernar con un poder legislativo dominado por la oposición.

Ricardo Monreal sin duda se quitará el disfraz de morenista y se irá a la oposición, pero antes de hacerlo fortalecerá a los partidos que intenta seducir para que lo hagan candidato a la presidencia de México, sobre todo al PAN, donde no lo quieren, pero cuya dirigencia evidentemente le agradecerá todo lo que hace a favor del panismo y en contra del proyecto de AMLO y de Morena.

Si hay gente lista en Morena —y sin duda la hay— la Comisión de Honestidad y Justicia se pondrá las pilas y echará del partido al senador que ya se pasó de vivillo. Si les paraliza el miedo a que Monreal crezca, más crecerá.

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